Bienvenidos al blog de la Saga Poder Peligroso

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martes, 24 de julio de 2012

23, Rusia


Episodio 36:Rusia
Danielle
Eran las 2:30 del sábado y todavía seguía al lado del acantilado,pensando. El agujero de mi pecho se cerró con el beso pero todavía estaba furiosa conmigo misma por ser tan estúpida. Y luego estaba Claire. Era idéntica a la chica del retrato y se llamaba Claire. ¿Realmente era mi tataratatarabuela?
Todo lo seguía pensando cuando llego alguien. Hablando del rey de Roma.
-Hola-Saludó ella.
-Hola.
-Lo siento,yo no sabía...si hubiese sabido que tú lo seguías amando...Lo siento.
-No es tu culpa.-Le respondí.
-Sí,sí lo es. Yo forcé aquel beso y yo le hablé de ir aquí. No está bien hecho,teniendo en cuenta que eres de mi propio linaje,Danielle. Soy como una especie de prima tuya.
-Da igual,sabes. Prefiero no pensar en ello.
-Como desees.-Ella se sentó a mi lado.
-A veces pienso que el mundo tiene un retorcido sentido del humor.-Me confesó.
-Ya,bienvenida a mi mundo.
Pensé en el beso,en todo lo acontecido. Estaba confusa y enfadada. Pero me era imposible odiarlo. Me tumbé en el suelo y ,poco a poco,cerré los ojos.
-Buenos días,dormilona.-Allyssa estaba sentada al borde de mi cama. Me fijé en que el vestido estaba reluciente y limpio colgado en una percha. Me levanté de mi cama y me abrazó.
-Lo siento tanto.
-No ha pasado nada,Ally. Excepto que mi novio fallecido regresa a la tierra y se lía con mi tataratatarabuela, la que por cierto, aparenta menos años que yo. No, lo de todos los días.
Le cerré la puerta en las narices y me senté en mi cama a pensar cuando oí una voz.
-Dane,lo siento pero si no me quiere ver a mí,probablemente a ti te dará un sopapo de aquí a China.
Me asomé a la ventana y los vi. Allyssa estaba hablando con Dane. Me permití un suspiro. Él era el chico más sexy del Universo. Justo detrás,apareció Taylor. Y entonces fue cuando mi corazón se permitió curarse.
Salí pitando en pantalones cortos y camiseta; y salí al jardín.
-¿Daniel Garrett?¿Pero no estabas...muerto?
-Ya bueno. Ya sabes lo que dicen. Bicho malo nunca muere.
-Pues resulta que ese bicho malo probablemente destroce a Danielle más de lo que está.-Replicó Taylor.
-¡Ya lo ha hecho!-Gritó Allyssa.
-¿Qué haces tú aquí?-Le pregunté a Dane.
-Como sigas saliendo en pijama a la calle,vas a coger un resfriado enorme. Y te van a multar por colapsar el tráfico.-Se burló él. Yo lo ignoré.
-He traído dos frapuccinos de fresa.-Me tendió uno Taylor.
-Voy arriba y me cambio.-Le prometí.
Subí a velocidad de vértigo y me cambié por unos vaqueros,unos tacones negros,una camiseta blanca,un abrigo negro de cuatro botones grandes estilo gabardina de lana y una diadema. Dejé mi pelo suelto,tan liso y brillante como siempre. Me eché eyerline y gloss rojo pasión. Cogí un bolso de cuero negro con cierres metálicos súper chulos y tecleé mi iPhone. Bajé a velocidad normal. Al salir,sentí a Dane soltar un gritito de exclamación.
-Has cambiado mucho.-Me dijo él.
-Lo mismo puedo decir de ti. ¿Vamos?-Le pregunté a Taylor.
-Por supuesto.-Me tendió el frapuccino y le sonreí.

Llegamos a la biblioteca. Al llegar,me condujo hacia la planta juvenil y me di cuenta de que estaba cerrada...excepto para él,quien tenía la llave. Entramos y estuvo mirando los estantes hasta que escogió un libro. Miré inquieta a mi alrededor.
-Abre el libro por una página.-Me ordenó. La página que se extendía hacia mí era sobre Rusia Dentro había dos tickets de avión...para...¡¡Rusia!!
-¡Sorpresa!-Me dijo él.
Lo abracé tan fuertemente como pude.
-¡Gracias,gracias,gracias,gracias!
-La tía abuela Kathlin y mi tío Ibrahim viven allí y mi madre quiere que vaya a visitarlos. Supuse que no te importaría venir conmigo.
-Es...perfecto.- Él se levantó y yo lo imité.
-Hay...hay algo que quisiera pedirte.
Entendí el final de la frase. No esperé más y lo besé. Taylor siguió con el beso,tomando las riendas de la situación. Seguía siendo algo más baja que él,pero pensé que eso en una película quedaría mucho mejor. Al terminar,él me sonrió.
-Creo que me he vuelto ha enamorar.-Le anuncié.
-Yo también te quiero.-Rió él.

El viaje en avión a Rusia resultó más ligero de lo que esperaba, puesto que pasé la mitad del viaje dormida y la otra mitad, acurrucada en Taylor.
-En realidad, no es Rusia capital.
-¿Ah, no?-Le pregunté
-No. Es un pueblo llamado Tosno, cerca de San Petersburgo.
-Vaya.¿Y hay focas?
-Realmente te lo imaginas como un trozo de hielo.-Rió él.
Me llevé una sorpresa cuando nos bajamos del avión. San Petersburgo no era para nada un trozo de hielo. Era una bonita ciudad.
Él saludó a alguien.
-Hola,primo.-Le dijo un chico. Era rubio,de ojos claros y de piel clara,bastante alto. El chico tenía un acento ruso muy gracioso.
-Hola, Denis. Vaya, menudo estirón has pegado chaval.
-Sí. Tío Ibrahim decía lo mismo. Karolina ha ido a Omsk a traer a su novio. Está muy contenta de que hayas decidido venir.
-¿K tiene novio?
-Sí. Lo conocías. Se llamaba Rollad.
-Oh. Ya me acuerdo. Por cierto, esta es Danielle. Danie, este es mi primo Denis.
-Encantada.
El chico respondió con gusto. Se veía muy joven y muy feliz.
-¿Venís? Tía Kathlin ha comprado un coche para todos nosotros. Es un buen coche, un Ford.
Denis nos condujo hasta un coche y nos invitó a entrar.
El camino se hizo bastante corto, al menos para mí.
Me sorprendí al salir de que la temperatura no era muy diferente a la de Kiterville.
-¿Sorprendida, eh?-Rió Taylor.
-Bien,vale,lo admito. Era mejor de lo que imaginaba. No hay focas.
Él volvió a reír. Y eso me hizo feliz. Entramos a una pequeña casa de madera y pude observar lo rústico y hogareño que parecía el pequeño salón. Una mujer de no más de cincuenta años estaba entretenida tejiendo un gorro, una pequeña niña de pelo color rubio claro y facciones limpias y claras correteaba alegremente detrás de un gato y un hombre de treinta y pocos o veintitantos estaba allí sentado, viendo un partido de algo.
-Ya hemos llegado.-Anunció Denis.
-Oh, mirad a quien tenemos aquí.-Dijo la señora.-A nuestro perdido Taylor y a su hermosa compañera.
Bajé la vista, sonrojada.
-Tía Kathlin...¿Cuándo cambiarás?-Dijo Taylor sonriendo.
La niña rubia se le lanzó a Taylor, abrazándolo.
-Pimo Tayor.
-Sylvia.-Le dijo él. Taylor cogió a la niña y la abrazó fuertemente.-Que mayor.
-Tayor también ha quecido.
-Sí, Sylvia, sí.
-¿Y tú quién eres?-La niña se dirigió a mí.
-Ella es Danielle.-Le contestó Taylor por mí.
-¿Eres su novia?-Me preguntó. Taylor me miró, no sabiendo qué contestar. Yo reí.
-Sí, supongo que sí.
-Yo soy Sylvia. Hola.
La niña se sonrojó y rió. Era una monada.
-Hola, Sylvia.
El gato se acercó a la niña, frotando su cabeza en la pierna de Sylvia.
-Y este es Dior.-Taylor acarició al gato.
-¿Cómo la colonia?-Pregunté.
-Mi prima Karolina tiene mucha imaginación.
El hombre se levantó y le estrechó la mano a Taylor.
-Que mayor, sobrino. ¿Cuánto has crecido desde la última vez?¿Un metro?
-Y este es mi tío Ibrahim. Yo también me alegro, tío.
-No me habías dicho que habías encontrado chica.-Le susurró.
-Y ella es Danielle.
-Un placer,Danielle. Este es nuestro humilde hogar. Siéntete como en casa.
-Gracias.-Le respondí.
Una chica-era de pelo moreno.-entró, acompañada de un chico.-también rubio.
-¡Oh,Taylor!¡Cuanto tiempo sin verte!
La chica prácticamente se tiró a sus brazos.
-Hey,Karolina. Tampoco hace tanto tiempo.
-Dos años. A este paso me voy a olvidar de ti. Oh, tu debes de ser su “amiga”.
-Amm...sí, Danielle.
-Encantada,soy su prima Karolina. Y este es mi “amigo” Hugo.
Ambas reímos, entendiendo el doble sentido de la palabra.
Ella le murmuró algo en ruso a Hugo.
-Hola.-El chico tenía un fuerte acento ruso.
-Hola,Hugo.-Respondí.
Taylor le dijo algo que pareció sonar a:Bienvenido,soy Taylor.
Yo apenas sabía ruso, pero algo sabía chapurrear. No sé,al parecer, mi madre estaba empeñada en que mi hermana Allyssa y yo supiésemos todos los idiomas posibles. Mi hermana ya sabía hablar perfectamente francés, italiano, español y alemán. Y el ruso lo estaba perfeccionando. Yo el español lo manejaba bien y con el francés me sabía defender pero italiano y alemán....
Sylvia corrió a abrazar a Hugo.
-Hola, Hugo. Tía Kathlin dice que vayamos a comer.
Miré algo asustada a la mesa. Uff, esperaba que me gustase la comida.
-Tranquila. Aquí se come pasta y carne sobre todo.
-Uff, eso es un alivio.
-Tonta. Piensas que Rusia y Estados Unidos es igual que comparar a África y la Antártida
Taylor me cogió de la mano y me sentó al lado suya.
Caminamos por las calles nevadas de Tosno. Esto era tan bonito.
-Quizás podríamos ir a los bosques. Ahora mismo están nevados y no son para nada frondosos. Incluso hay allí pequeñas cabañas.
-¿Lo dices en serio?-Le pregunté.
-Tan en serio como cuando te dije que eran macarrones del Carrefour, Danie.
Reí.
-Está bien. Vamos.

Taylor tenía razón. No se debería de llamar bosque. Allí había muy pocos árboles, pero sí había unos cuantos pequeños lagos congelados, donde varios niños patinaban. Él me señaló a alguien.
-¡Eh!¿Te apetecería patinar?
-¿En serio?
-Sí. Hace mucho que no patino. Y me gustaría enseñarte.
-¡Eh!¡Yo he patinado!¡Y lo hago fenomenal!-Protesté.
Él curvó sus labios en una sonrisa encantadora.
-Seguro que no me ganas.
-Ya lo veremos.-Le respondí. Él habló con uno de los chicos de allí. Parecía que se conocían. Aunque eso yo no lo sabía. Sólo había podido distinguir las palabras tiempo, amigo, hola y hielo.
Al poco tiempo, regresó con dos pares de patines de hielo.
-¿Dónde los has conseguido?
-Riley vive por aquí cerca. Solíamos patinar y me ha prestado dos pares a cambio de una carrera en trineo.
-Vaya. Tenemos un ganador.
Me colgué de su cuello y le di un pequeño beso sonriendo.
Él me ayudó a ponerme los patines-Sí,cuando llevas guantes y no tienes práctica, mejor que te los ate un chico medio ruso guapísimo.-y me llevó hasta el lago congelado. Había pocos chicos patinando, pero se veían muy contentos.
Empecé a patinar. Al principio, estuve a punto de matarme-Gracias a Dios que Taylor estaba detrás-;pero luego empecé a coger seguridad. Patinaba con rapidez y ligereza.
-¿Carrera?-Preguntó al cabo de un rato.
-¿Piensas que vas ganar?-Le respondí yo con una sonrisa.
-Bien, dos vueltas al lago.
-Vale. Uno...dos...¡tres!
Ambos salimos corriendo. Patiné con toda la fuerza.
Al dar la primera vuelta, me agazapé un poco y conseguí más velocidad. Taylor iba pisándome los talones.
-¡Gané!-Grité.
-Bien hecho.
Le cogí de la mano, riendo felizmente. Lo llevé hasta el centro del lago.
-Es el mejor punto de todo el lago.-Corroboró él.
-Para dar vueltas.
Entonces él me cogió suavemente una mano y con la otra me agarró de la cintura.
-No sé bailar.
-Sólo guíate.-Me susurró.
Empezamos a dar vueltas, bailando sobre el hielo. Mi pelo moreno ahora parecía haber pasado al castaño claro con el frío, y estaba lleno de motitas de hielo. Mi gorro de lana, por suerte, cubría la parte de arriba. Le di gracias a Dios porque mi abrigo no se mojaba fácilmente, ya que otro cualquiera hubiese estado ahora mismo empapado de sudor. Mis leggins gruesos de montar eran ideales para bailar, por lo visto. Taylor me dio la vuelta, y entonces enganché mis brazos sobre su cuello. Cada vez estábamos más cerca de ese beso dulce que prometía borrar todo dolor. Y así fue.
****************************
-Dragón. ¿Estás seguro de que por aquí hay un lago?-Le pregunté.
-Sí, Daniel, sí.
Mi primo insistía una y otra vez en ir a patinar. Y yo no quería ir. Primero, porque me parecía ridículo. Segundo, no había venido a Rusia precisamente a patinar. Malfoy siguió andando.
Recibí una llamada de Zane.
-¿Que quieres?-Le pregunté.
-¿Estás patinando ya?-Me contestó.
-Sí. Precisamente a Dragón se le ha metido en la cabeza ir a patinar. ¿Por?
-Porque quiero una foto. Hace mucho tiempo que no lo veo. Primo Malfoy me prometió que el bosque en invierno era precioso.
-Sí. Si no me hubieses largado el billete, posiblemente yo estaría ahora mismo sentado junto a la tele, calentito, viendo MTV. Pero,no...Tengo que estar helado, en Europa, intentando patinar. Oye...¿Y Allyssa?¿Con Danielle?
-¿Y ese interés?-Creí que me había descubierto.-No, está con Ethan. Danielle se ha ido a conocer a la familia de Taylor ¿No lo sabías? A ver si te la encuentras.
-¿Qué?
-¿No lo sabes? La familia materna de Taylor es de un pueblo de Rusia.
¡No, por favor!
-Rusia es muy grande.
-Apostamos a que la ves al menos una vez.
-20 pavos.-Le desafié.
-Acepto. Te dejo;Bianca no deja de repetirme que cuelgue.
-Adiós,Z.
Oh,oh. Rusia podría ser lo bastante grande, pero ya conocía mi mala suerte.
-Bueno, ya estamos.
Alcé la vista al lago congelado. Era precioso. El paisaje era precioso. Había unos pocos muchachos patinando por allí.
Dragón y yo nos sentamos en un banco y nos colocamos los patines.
-¡Eh!¡A ese lo conozco yo!¡Hace mucho que no lo veo! Espera aquí,Daniel que voy a saludarlo.
Miré al chico que él señaló. Era rubio ceniza, alto, y su sonrisa parecía no poder ser más grande. Él reía en compañía de una chica.
Su pelo estaba cubierto de escarcha, y su piel pálida la hacía verse más bella. Su sonrisa podía iluminar toda la ciudad. Llevaba puesto un gorro de lana, un abrigo color beige y unos leggins de montar azules marinos.
Oh, sí. Mi mala suerte era muy notable.
-Eh, Dragón, espera.-Lo detuve.-¿Por qué no vamos al lago ese cerca de...?
-No. Este está muy bien. Y, además. ¿Por qué ahora de repente has cambiado de opinión?
-No,Dragón, es que verás, yo...
Y entonces vi que sus ojos estaban clavados en nosotros.
Ellos dos se habían detenido de patinar, o de bailar o de lo que sea que estuviesen haciendo.
-¡Taylor!-Le gritó mi primo, que no parecía darse cuenta de nada.
-Amm...Dragón, hola.
-¡Hola chaval!¡Que mayor estás!¡Oh, casi no te reconozco! Eh mira, este es mi primo. Está de visita. Daniel, este es Taylor y bueno...su adorable acompañante.
Danielle rió con su voz melodiosa.
-Gracias, Dragón. Soy Danielle...Me han hablado de ti alguna que otra vez.
-¿Desde cuando miras mis asuntos?-Preguntó Taylor.-Se supone que tú tendrías que estar en Kiterville.
-Y se supone que ella también-Señalé a Danielle.
-¿Desde cuándo eres tú el que llevas mi agenda?-Replicó ella.
-¿Os conocéis?-Preguntó mi primo Malfoy, quién no se enteraba de nada.
-Amigos íntimos.-Ironizó Danielle.
-Sí, incluso nos cepillamos el pelo juntos.-Le respondí sarcástico.
-Lo he pillado a la primera, Dane.
-Bueno, así que...No os lleváis bien. Con esta tensión se podría abastecer a toda una ciudad.
Dragón se rió, pero los tres seguíamos encarados.
-Bueno, al menos yo no soy de los que se rinden fácilmente, no como otras. Vamos a patinar, Dragón.

Estuvimos patinando un buen rato, haciendo carreras, mientras que los dos tortolitos bailaban a la luz de la luna y de las farolas.
Y sin querer, hice tropezar a Danielle.
Cuando se levantó, estuvo a punto de matarme con la mirada. Sin embargo no hizo nada más que levantarse y sacudirse el pelo con altanería. Taylor la sujetó de la cintura y se la llevó.
Bueno, al menos ya no podía tener más razones para odiarme.


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